Menorca es Reserva de la Biosfera desde 1993, y esa protección explica por qué sus 58 playas siguen sin urbanizar en buena parte. La isla se divide con nitidez: calas blancas de pinar al sur y arenales rojizos y ventosos al norte.

Por municipio

Playas

Sur y norte, dos geologías

Llegar a las calas vírgenes

Las más famosas del sur no tienen carretera hasta la orilla: se aparca en un parking de pago a cierta distancia y se camina entre 10 y 30 minutos, o se llega por el Camí de Cavalls, el sendero histórico que rodea la isla entera (GR 223, 185 km). En verano hay bus lanzadera a varias de ellas y los accesos se restringen al coche.

El viento de tramuntana

Es la clave para elegir el día: con tramuntana fuerte, el norte se vuelve incómodo y hasta peligroso, mientras el sur queda a resguardo. Con viento del sur, al revés. La isla es lo bastante pequeña como para cambiar de costa en media hora.

Sin servicios, sin sombra

La mayoría de las calas protegidas no tienen chiringuito, ni duchas, ni socorrista. Lleva agua, sombrilla y comida, y llévate la basura de vuelta: es la condición para que sigan como están.