Cabrera es un archipiélago deshabitado a unos 50 km al sur de Mallorca, declarado Parque Nacional Marítimo-Terrestre en 1991 y ampliado en 2019 hasta convertirse en uno de los mayores espacios marinos protegidos del Mediterráneo. Sus 9 calas solo se alcanzan en barco y con acceso regulado: administrativamente pertenecen al municipio de Palma de Mallorca.

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Playas

Cómo se visita Cabrera

No hay ferry regular ni población permanente. Se llega en embarcaciones autorizadas que salen sobre todo de la Colònia de Sant Jordi y de Sa Ràpita, con plazas limitadas por día. Fondear con barco propio exige autorización previa del parque y boya asignada: no se puede anclar libremente, porque el fondo es pradera de posidonia protegida.

Qué hay en la isla

Un fondo mejor que la arena

Cabrera se visita por lo que hay debajo del agua más que por la arena: la protección desde 1991 ha dejado una densidad de peces que no se ve en el resto del archipiélago. En tierra vive la lagartija balear (Podarcis lilfordi), endemismo desaparecido de Mallorca y Menorca, que aquí se acerca sin miedo.

Lo que hay que llevar

No hay chiringuitos, ni duchas, ni tiendas: solo un pequeño bar junto al puerto en temporada. Se va con agua, comida, sombra y protección solar, y se vuelve con la basura. Tampoco hay socorristas: el baño es bajo responsabilidad propia y conviene calzado acuático por la roca y los erizos.