Bueu, en el Morrazo, reúne 17 calas censadas con un perfil clarísimo: arena blanca en el 88%, ocupación baja en todas y 11 dentro de espacio natural protegido. La mayor es Covelo (100 m); la escoltan Petís (50 m), Pescadoira (100 m) y las dos Robaleiras, la Grande y la Pequeña (50 m cada una).

Calas

El Morrazo en versión mínima

Estas calas funcionan como la letra pequeña de la ría: orillas de 50 a 100 m entre puntas de granito, agua clara y fría, y pinar hasta casi la arena. Cornide (75 m), Pedrón (50 m) o Sartaxens (50 m) resumen el género, nombres que no salen en las guías y que los vecinos se reparten sin agobios, porque el censo registra ocupación baja en las 17.

De servicios, prácticamente nada: 2 calas con aparcamiento cerca y ni socorrismo ni duchas en ninguna. Es el trato habitual de la costa de Bueu: llegar andando, llevar lo puesto y elegir orilla según el viento, con nordés fuerte, mejor las abrigadas del interior de la ría. La marea también decide cuánta arena queda, así que el vistazo a la tabla del día en la ficha de cada cala es el único preparativo serio del plan.