Qué es la otitis del nadador y por qué aparece en la playa
La otitis del nadador es una inflamación o infección de la piel del conducto auditivo externo (otitis externa aguda) que aparece cuando el agua queda retenida en el oído y crea un ambiente húmedo donde proliferan las bacterias. La causa más frecuente es Pseudomonas aeruginosa, seguida de Staphylococcus aureus. Provoca dolor de oído intenso, picor y sensación de taponamiento, y es muy habitual en verano tras varios días seguidos de baños prolongados.
A diferencia de la otitis media (la típica de los resfriados, que afecta al oído medio, tras el tímpano), la del nadador se limita al conducto que va desde el pabellón hasta la membrana timpánica. El agua reblandece y arrastra el cerumen, la barrera natural que protege el canal y lo mantiene ácido. Sin esa capa protectora, la humedad y las pequeñas erosiones dejan la piel expuesta a los gérmenes presentes en el agua o en la propia flora del oído.
Factores que multiplican el riesgo
- Baños largos y repetidos, sobre todo varios días seguidos, que mantienen el conducto permanentemente húmedo.
- Uso de bastoncillos de algodón: producen microlesiones, empujan el cerumen hacia dentro y eliminan la capa protectora. Son uno de los principales desencadenantes.
- Aguas de calidad dudosa o con carga bacteriana. Consultar la calidad del agua de baño antes de elegir dónde bañarse reduce la exposición a patógenos.
- Tapones o audífonos mal ajustados o sucios, que atrapan humedad y rozan la piel.
- Piel sensible por eccema, psoriasis o dermatitis, y, en menor medida, el calor y el sudor del verano.
Síntomas: cómo reconocer una otitis externa
El signo más característico es un dolor que aumenta al tirar del pabellón de la oreja o al presionar el trago (el pequeño relieve de cartílago a la entrada del oído). Este detalle ayuda a distinguirla de la otitis media, en la que ese gesto no duele. Los síntomas suelen aparecer horas o pocos días después de los baños:
- Picor intenso dentro del oído, a menudo el primer aviso antes del dolor.
- Dolor (otalgia) que puede irradiar hacia la mandíbula o el cuello y empeora al masticar.
- Sensación de oído tapado e hipoacusia temporal (se oye peor por ese lado).
- Supuración (otorrea) de aspecto blanquecino o amarillento y, a veces, enrojecimiento y ligera hinchazón del conducto.
Si el picor domina sobre el dolor y aparecen puntitos oscuros o restos algodonosos, puede tratarse de una otomicosis (infección por hongos como Aspergillus o Candida), menos frecuente pero también asociada a la humedad. Ante la duda, la exploración con otoscopio en el centro de salud confirma el diagnóstico.
Cómo prevenir el dolor de oído en la playa
La prevención de la otitis del nadador se basa en una idea sencilla: mantener el conducto seco y respetar el cerumen. Estos pasos, aplicados a diario durante las vacaciones, evitan la mayoría de los casos:
- Seca bien los oídos tras cada baño. Inclina la cabeza hacia cada lado para que salga el agua y seca solo la parte externa con una toalla suave o una gasa. Nunca introduzcas la toalla ni un pañuelo dentro del canal.
- Olvídate de los bastoncillos. No sirven para "limpiar" y son contraproducentes: lesionan la piel y arrastran la protección natural hacia dentro.
- Facilita el secado con aire. Un secador a temperatura baja y a una distancia prudente (unos 30 cm) ayuda a evaporar la humedad residual sin quemar la piel.
- Valora gotas acidificantes. Una mezcla a partes iguales de alcohol de farmacia y vinagre blanco (o una solución de ácido acético al 2 %) instilada tras el baño reseca el conducto y dificulta el crecimiento bacteriano; existe incluso una fórmula magistral tipificada en el Formulario Nacional de la AEMPS. Solo es segura con el tímpano intacto: no la uses si tienes o sospechas una perforación, dolor previo o tubos de drenaje.
- Usa tapones de baño si eres propenso. Los tapones de silicona moldeable específicos para nadar reducen la entrada de agua; mantenlos limpios y bien ajustados.
- Elige bien el agua. Prioriza playas con buen historial sanitario; las distinguidas con Bandera Azul deben cumplir controles estrictos de calidad del agua durante toda la temporada.
En España, el estado del agua de las zonas de baño se vigila mediante el sistema NÁYADE del Ministerio de Sanidad, que publica los análisis microbiológicos de cada punto. Antes de la salida puedes revisar el directorio de playas para comparar opciones y planificar el día con criterios de seguridad en la playa.
Qué hacer si ya duele: tratamiento y cuándo acudir al médico
La otitis externa se trata, no se "espera a que pase". El pilar son las gotas óticas con antibiótico y, a menudo, un corticoide para desinflamar; en casos leves puede bastar con soluciones de ácido acético que reacidifican el conducto. Para el dolor, paracetamol o ibuprofeno a las dosis habituales. El médico o el farmacéutico debe pautar las gotas: aplicar antibiótico sin saber si el tímpano está perforado puede ser peligroso. El tratamiento suele durar entre 7 y 10 días, periodo en el que conviene no mojar el oído para que cure.
Acude a un centro de salud si el dolor es intenso, hay fiebre, supuración abundante, hinchazón que cierra el conducto o los síntomas no mejoran en 48-72 horas. Es urgente valorar a las personas con diabetes, mayores o inmunodeprimidas: en ellas, una otitis externa puede evolucionar a otitis externa maligna (necrosante), una infección grave que se extiende al hueso. Ante un dolor de oído desbordante fuera del horario de tu centro, el teléfono de emergencias 112 orienta sobre el recurso sanitario más cercano.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura la otitis del nadador?
Con el tratamiento adecuado, la otitis externa suele resolverse en 7 a 10 días. El dolor y el picor empiezan a ceder en los primeros dos o tres días de gotas. Durante todo ese periodo hay que evitar que entre agua en el oído para no reactivar la infección.
¿Puedo bañarme si tengo otitis del nadador?
No conviene. Mojar el oído durante la infección prolonga la curación y puede empeorar el cuadro. Lo recomendable es no bañarse hasta terminar el tratamiento y que el otorrino o el médico confirmen la mejoría. Al ducharse, protege el oído para que no entre agua.
¿Sirven los tapones para prevenir la otitis del nadador?
Ayudan en personas propensas, sobre todo con baños largos o repetidos. Los tapones de silicona reducen la entrada de agua, pero deben estar limpios y bien ajustados: un tapón sucio o que roza la piel puede favorecer la infección en lugar de evitarla. No sustituyen a secar bien el oído después.
¿El agua del mar da más otitis que la de la piscina?
Lo determinante no es el mar o la piscina, sino la humedad retenida y la calidad microbiológica del agua. Las aguas con contaminación fecal o mal cloradas aumentan el riesgo. Consultar la calidad del agua y elegir zonas de baño con buenos controles reduce la probabilidad de infección en cualquier medio.
¿Es seguro echarse gotas de alcohol y vinagre en el oído?
La mezcla a partes iguales de alcohol y vinagre blanco es una medida preventiva reconocida tras el baño, porque reseca el conducto y lo mantiene ácido. Solo es segura con el tímpano intacto: no debe usarse si hay perforación, dolor, supuración, tubos de drenaje o cirugía reciente de oído. Ante la duda, consulta antes con un profesional.
¿Por qué les pasa tanto a los niños?
Los niños pasan muchas horas dentro del agua y su conducto auditivo es más estrecho, por lo que la humedad se evacúa peor. Secar bien sus oídos tras cada baño, evitar bastoncillos y vigilar que no se rasquen ayuda a prevenirla. Si un niño se queja de dolor al tocarle la oreja, conviene revisarlo pronto.
Fuentes
- Ministerio de Sanidad (NÁYADE) — censo y calificación oficial de las aguas de baño en España.
- AEMPS — Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios: fotoprotectores.


