Por el equipo de TodoPlayas · metodología y fuentes · Actualizado el

Teléfono móvil cubierto de agua, la avería de verano más habitual al llevarlo a la playa
Foto: RuinDig/Yuki Uchida · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Las tres averías reales de un día de playa

El móvil se estropea en la playa por tres vías, y solo una da la cara en el momento: el calor, que lo apaga y castiga la batería para siempre; el agua salada, que corroe por dentro y pasa factura semanas después; y la arena, que raya el cristal y se instala en el puerto de carga y en los altavoces. Las tres tienen respuesta en la letra pequeña del fabricante.

Tres datos para empezar. Apple diseña el iPhone y el iPad para usarse con la temperatura ambiente entre 0 y 35 °C. El sello IP68 se prueba, según la propia Samsung, sumergiendo el aparato en 1,5 metros de agua dulce durante 30 minutos «dejándolo quieto, sin movimiento». Y Apple pide de forma expresa no meter el teléfono mojado en una bolsa de arroz.

El calor: 35 °C es el techo, y en agosto se pasa

La cifra es del fabricante: «Los dispositivos iPhone y iPad están diseñados para usarlos cuando la temperatura ambiente está entre 0 y 35 °C». Apagado y guardado el margen sube a un rango de 20 grados bajo cero a 45 °C, y ahí Apple añade un aviso que interesa a quien va a la playa en coche: «No lo dejes en un coche, ya que la temperatura dentro de un vehículo aparcado puede superar este rango». Un día con aviso de AEMET por altas temperaturas rebasa el techo incluso a la sombra, y un salpicadero cerrado al sol lo rebasa siempre. Dónde dejar el coche, en la guía de aparcar en la playa.

El daño importante no es el apagón, que se recupera solo, sino este otro, también literal: «El uso de un dispositivo iOS o iPadOS en condiciones de mucho calor puede acortar de forma permanente la duración de la batería». El apagón se olvida; los ciclos de batería perdidos no vuelven.

Qué hace el móvil antes de apagarse

Los sistemas de protección se activan escalonadamente y son la señal de que ya vas tarde. Según Apple, al superar el margen normal la carga se ralentiza o se detiene, la pantalla se atenúa o se apaga, la señal móvil se debilita porque las radios entran en baja potencia, el flash y algunas funciones de la cámara se desactivan y el rendimiento cae. Si vas navegando puede apagar la pantalla y mostrar «Temperatura: el iPhone necesita enfriarse», aunque las indicaciones por voz sigan.

Qué hacer cuando salta el aviso

El protocolo del fabricante son tres pasos y ninguno incluye trucos: apagar el dispositivo, llevarlo a un ambiente más fresco y lejos de la luz solar directa y dejar que se enfríe. Con la pantalla de advertencia aún puede hacer llamadas de emergencia.

Lo que no hay que hacer es acelerarlo. Nada de meterlo en la nevera portátil ni envolverlo en hielo: el salto térmico brusco condensa humedad dentro, que es justo el problema que intentas evitar. La instrucción dice «más fresco», no «frío». Sombra, quieto y apagado. Si llevas nevera, para lo que sirve es para la comida: conservar la comida en la playa con calor.

Lo que lo calienta en la arena es siempre lo mismo: el sol directo, peor si está sobre arena oscura; la funda gruesa, que retiene el calor del propio procesador; grabar vídeo o usar el GPS un rato largo, actividades que Apple cita como aceleradores del sobrecalentamiento; y cargarlo con una batería externa al sol. El mismo calor amenaza a su dueño, y ahí las prioridades están claras: repasa las señales en la guía de golpe de calor e insolación en la playa.

El agua salada: qué certifica el IP68 y qué no

Los dos dígitos, en cristiano

El código IP procede de la norma internacional IEC 60529. El primer dígito mide la protección frente a sólidos y el segundo frente al agua. En un IP68, el 6 significa estanco al polvo y el 8, inmersión continuada en las condiciones que declare el fabricante. Esa coletilla es la clave: el 8 no fija una profundidad universal, remite a la ficha del modelo. Apple la publica una a una: del iPhone 12 al 17, «profundidad máxima de 6 metros hasta 30 minutos»; el 11 Pro, 4 metros; el 11, XS y XS Max, 2 metros; y los iPhone 7, 8, X, XR y los SE de segunda y tercera generación son IP67, un metro durante 30 minutos.

Hay un detalle técnico que casi nadie cuenta y que en la playa lo explica todo: el 8 de la inmersión no incluye los ensayos de chorro de agua, que son los dígitos 5 y 6 de la misma norma. Son pruebas distintas, presión estática frente a chorro a presión, y un aparato solo las supera si se certifica también en ellas. Por eso Apple pide evitar «exponer el iPhone a agua a presión o alta velocidad, por ejemplo, en la ducha o al practicar deportes acuáticos como esquí acuático, wakeboard, surf». Una ola rompiendo es justo eso.

Y dos frases más cierran el asunto: «La resistencia a las salpicaduras, al agua y al polvo no es permanente y puede disminuir como consecuencia del uso habitual» y «El daño por líquidos no está cubierto por la garantía». La primera de la lista de cosas que Apple pide evitar es, literalmente, «nadar o bañarte con el iPhone».

Por qué el mar es otra cosa

El laboratorio no se parece a una playa. Samsung describe su ensayo sin adornos: la clasificación IPX8 se comprobó «al sumergir el dispositivo en 1,5 metros de agua dulce durante 30 minutos, dejándolo quieto, sin movimiento, para cumplir los requisitos de la certificación IEC 60529». En la orilla hay sal, movimiento, arena en suspensión y un salto térmico grande entre el aparato recalentado y el agua.

Los dos fabricantes coinciden además en una lista negra de sustancias muy de playa. Samsung: «No exponga el producto a agua o líquidos sucios (agua salada, agua de piscina, agua con jabón, aceites, perfumes, protector solar, detergente de manos, químicos como cosméticos)». Apple pide minimizar la exposición a «jabón, detergente, ácidos, perfume, repelente de insectos, lociones, protectores solares, aceites». La crema solar en los dedos ataca el recubrimiento de la pantalla y las juntas mucho antes que el agua.

La sal merece párrafo propio. El agua de mar conduce la electricidad, así que hay riesgo de cortocircuito mientras el aparato está mojado. Pero el problema mayor viene después: al evaporarse deja cristales de sal higroscópicos, que atraen y retienen la humedad del ambiente y mantienen viva la corrosión de los contactos durante semanas. Por eso el aclarado con agua dulce no es opcional ni se deja para mañana.

Se ha mojado con agua de mar: qué hacer, en orden

  1. Acláralo con agua del grifo. Suena contraintuitivo y es exactamente lo que dice Apple: «Si un líquido que no es agua salpica el iPhone, lava el área afectada con agua de grifo». Un hilo suave, sin presión, para arrastrar la sal.
  2. Sécalo por fuera con un paño suave que no suelte pelusa, del tipo de los de gafas, y espera a que esté seco para abrir la bandeja SIM, que es una vía de entrada directa al interior.
  3. Saca el líquido del conector dando golpecitos suaves con el puerto hacia abajo y déjalo en una zona seca con algo de corriente de aire; un ventilador soplando aire frío hacia el conector acelera el secado.
  4. No lo cargues. Apple pide esperar cinco horas como mínimo antes de enchufar un cable, y avisa de que el secado completo puede tardar hasta 24 horas. Si aparece el aviso de líquido en el conector, desenchufa de inmediato: cargar con el puerto mojado corroe las clavijas y causa daños permanentes. La carga inalámbrica sí es viable, con la parte trasera bien seca.
  5. Si el altavoz suena mal, colócalo boca abajo sobre un paño para que salga el agua. Suele recuperarse al evaporarse del todo.

Y lo que no se hace nunca, también del fabricante: ni fuente de calor externa, ni aire comprimido, ni bastoncillos de algodón o toallitas de papel dentro del conector. Nada de secador de pelo.

El arroz: por qué no sirve

Apple lo desmonta con una frase: «No metas el iPhone en una bolsa de arroz. Las pequeñas partículas de arroz podrían dañar el iPhone». El razonamiento es doble: el arroz no extrae agua del interior de un aparato sellado, porque lo que seca de verdad es la corriente de aire y el tiempo; y en un móvil de playa el enemigo no es el agua, es la sal que queda cuando el agua se va, y el arroz no la toca. Meterlo en arroz sin aclarar antes reúne los dos peores mundos: sal dentro y polvo de arroz en el conector.

La arena: dureza 7 contra un cristal de 6

La arena de la mayoría de las playas españolas es sobre todo cuarzo y feldespato, como explicamos en la guía de tipos de arena de playa. Y el cuarzo tiene dureza 7 en la escala de Mohs, mientras que los vidrios reforzados que montan los móviles se sitúan en torno a 6 o 6,5: la arena está por encima del cristal en la escala, así que lo raya. Las llaves y las monedas, que están por debajo, no.

De ahí salen tres reglas simples: no dejes el móvil directamente sobre la arena; no lo limpies en seco frotando, porque el grano que tiene encima hace de lija; y no mezcles arena y crema solar en los dedos antes de tocar la pantalla, porque el resultado es una pasta abrasiva.

Para el grano metido en el puerto de carga, la rejilla del altavoz o el hueco de la bandeja SIM, la instrucción de Apple es un paño suave que no suelte pelusa y una advertencia clara: «No utilices productos de limpieza ni aire comprimido». Ni soplar, que empuja el grano hacia dentro. Un cepillo seco de cerdas blandas, el aparato boca abajo y paciencia. El método general, en la guía de cómo quitar la arena de la playa.

Dónde dejarlo mientras te bañas

Si acaba enterrado en la arena

Ocurre más de lo que parece, sobre todo al sacudir la toalla. Para de moverte y marca la zona antes de perder la referencia, porque cada paso lo entierra más. Llámalo desde otro móvil: bajo unos centímetros la vibración no se oye, pero el tono sí a poca profundidad, y la pantalla encendida se aprecia haciendo sombra encima. Y barre en franjas con la mano abierta y plana, retirando un dedo de arena por pasada, sin cavar hoyos, que mezclan capas y lo hunden. Las apps de localización dan metros, no centímetros: acotan la zona, no señalan el punto.

El recurso final es un detector de metales, que localiza un teléfono enterrado sin problema, pero su uso en la playa no es libre: depende de permisos autonómicos y hay zonas donde está prohibido. Lo explica la guía del detector de metales en la playa. Y si aparece húmedo, trátalo como lo que es, un aparato con agua salada y arena a la vez: primero el aclarado, después el secado, y nada de enchufarlo.

Preguntas frecuentes

¿A qué temperatura se apaga el móvil en la playa?

Apple diseña el iPhone y el iPad para una temperatura ambiente de 0 a 35 °C. Por encima el aparato se protege: ralentiza o detiene la carga, atenúa o apaga la pantalla, reduce la potencia de las radios y desactiva el flash. Si se supera un umbral concreto aparece la pantalla de advertencia y deja de funcionar salvo para llamadas de emergencia.

¿Puedo meter el móvil en el mar si es IP68?

No es lo que certifica ese sello. El IP68 se prueba según la norma IEC 60529 en agua dulce, quieta y a la profundidad y el tiempo que fija el fabricante (en los iPhone recientes, 6 metros durante 30 minutos). No cubre el agua salada, ni la arena, ni el chorro a presión de una ola, que corresponde a otros ensayos. Apple incluye «nadar o bañarte con el iPhone» entre las cosas que hay que evitar y recuerda que el daño por líquidos no entra en garantía.

Se me ha caído el móvil al agua de mar, ¿qué hago primero?

Aclararlo con agua del grifo sin presión para arrastrar la sal, que es lo que corroe. Después secarlo por fuera con un paño que no suelte pelusa, dar golpecitos suaves con el conector hacia abajo y dejarlo en un sitio seco con algo de corriente de aire. No lo cargues: Apple pide esperar cinco horas como mínimo, y el secado completo puede llevar hasta 24 horas.

¿Sirve el arroz para secar un móvil mojado?

No, y el fabricante lo desaconseja expresamente: «No metas el iPhone en una bolsa de arroz. Las pequeñas partículas de arroz podrían dañar el iPhone». Tampoco resuelve el fondo del asunto: en un móvil mojado con agua de mar lo que hace daño es la sal que queda al evaporarse el agua, y el arroz no la elimina.

¿La arena raya la pantalla del móvil?

Sí. La arena de playa es mayoritariamente cuarzo, con dureza 7 en la escala de Mohs, y los vidrios reforzados de los móviles se mueven en torno a 6 o 6,5. Al ser más dura, la raya. Por eso no conviene dejarlo sobre la arena ni limpiarlo frotando en seco, y menos con crema solar en los dedos.

¿Cómo saco la arena del puerto de carga o del altavoz?

Con un paño suave que no suelte pelusa y, si hace falta, un cepillo seco de cerdas blandas con el aparato boca abajo. Apple es tajante con el resto: «No utilices productos de limpieza ni aire comprimido», y tampoco hay que introducir bastoncillos ni papel en el conector. Soplar tampoco: empuja el grano hacia dentro.

Fuentes

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