El País Vasco censa solo 22 calas, y ese número cuenta la verdad de esta costa: acantilado casi continuo con muy pocas entradas de arena. Hondarribia (5) y Ea (3) reúnen las principales, 16 de las 22 están dentro de espacio protegido y el 73% es de entorno aislado. La mayor es Lapatza, con 140 m; el 59% registra ocupación baja.

Por provincia

Calas

Jaizkibel, Urdaibai y el flysch

Tres zonas concentran casi todo. El monte Jaizkibel guarda las cinco de Hondarribia, como Artzuportu (105 m) o Errota Sein (48 m), a las que solo se llega andando por el acantilado. La ría de Urdaibai reparte orillas mansas de interior como Kanala (70 m), Toña (120 m) o Laidatxu (55 m), a las que se suman Aritxatxu (75 m) en Bermeo y el trío de Ea con Lapatza (140 m) a la cabeza. Y en la costa del flysch, Algorri (25 m) en Zumaia o Alabortza (12 m) en Pasaia son paradas de caminante más que de toalla.

Poca infraestructura, mucha marea

Solo 6 de las 22 tienen aparcamiento y 7 socorrismo: la cala vasca se gana a pie, y por eso el 59% mantiene ocupación baja. Dieciséis están dentro de espacio protegido. La marea es determinante: con pleamar viva varias de estas orillas desaparecen por completo y la ventana de arena buena se reduce a unas horas. Antes de caminar hasta ninguna, comprueba en su ficha la marea y el oleaje del día: en esta costa marcan la diferencia entre cala y pared de piedra.